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26.5.09

¿Estamos abandonados en este mundo? (Conclusiones)



Es momento de cerrar este debate por el momento, ya que como todos los temas que tratamos en este blog, es muy extenso y podríamos pasar la vida entera hablando de éste. Ya habrá otras oportunidades para seguir filosofando y compartiendo nuestras perspectivas, pero repito será en otra oportunidad.

Tomando las posturas de los 3 posts recupero los siguientes puntos:

1.- Las instituciones terrenales dirigidas por humanos, son las que han creado este terrible fanatismo que en muchas ocasiones ha ensombrecido el espíritu humano, limitándolo e invitándolo a la mediocridad.


2.- En palabras de Hummel: “Porque gozar de la conexión espiritual con una deidad es mucho más que estar atado a una institución terrenal.


3.- Y quedé fascinado con el siguiente fragmento de Prometeo, en dónde encuentro palabras sabias e inspiradoras: “Spinoza un filósofo holandés creía en un Dios que no nos influenciaba, simplemente era un fuerza que estaba presente para equilibrar las fuerzas del universo sin la necesidad de influir en las personas. Einstein bien lo decía “Creo en el Dios de Spinoza, que nos revela una armonía de todos los seres vivos. No creo en un Dios que se ocupa del destino y de las acciones de las personas”.

Así que de nuevo nos encontramos con la grandeza del ser humano y de su infinita capacidad, que cuando se le da rienda suelta en la dirección adecuada supera sus límites y descubre que puede seguir siendo mejor cada día. Sigamos luchando por utilizar adecuadamente nuestras capacidades, para que con la suma de todos los esfuerzos podamos ser una mejor humanidad.

Foto:
www.hormiga.org

20.5.09

Particular visión

Partiré del punto de vista de la gran soledad interior que se experimenta cuando el individuo asume la no existencia de Dios, apoyar esta hipótesis también lleva a afirmar que:

1 Todo es fruto de la Casualidad

2 La civilización no tiene un fin como tal, sino un fin desde el punto de vista individualista.

3 La vida es finita y al no haber nada después, la existencia se convierte en una existencia sin sentido y sin trascendencia

4 El ser humano no aspira a una evolución íntegra, sino meramente material y perenne

5 Desconocer los principios de física, específicamente los referentes a la creación del universo.

Sé que este último punto va a añadir una buena carga más de polémica, pero es que, a menos que el LHC en Ginebra descubra otra cosa, se ha teorizado que el principio del universo condensa la llamada “Partícula de Dios” o Bosón de Highs el cual es el primer impulso en este universo que desencadeno la creación sucesiva de todos los demás elementos. Con esto lo que quiero decir es que ni nuestra más avanzada ciencia logra explicar el principio de todo.

Santo Tomás de Aquino logra demostrar matemáticamente la existencia de Dios

Einstein nos dice: El hombre encuentra a Dios, detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir

Y es que cualquier científico [sin obsesión en los datos puramente cuantitativos solamente] puede observar en los datos biológicos, químicos, físicos y naturales de nuestro universo un patrón de armonía [armonía en términos científicos] y de ecuaciones infinitas que se igualan siempre a cero, de tal forma que la teoría del caos toma sentido solo cuando también se considera la teoría butterfly.

Por otro lado no puedo negar que el fanatismo, y la espiritualidad mal dirigidas, la confianza del todo en la institución religiosa y no en la doctrina ni en los preceptos que se predican, el mal testimonio de los fieles y sus guías han derivado en grandes tragedias y episodios lamentables en la historia de la humanidad.

Porque gozar de la conexión espiritual con una deidad es mucho más que estar atado a una institución terrenal.

19.5.09

¿Estamos abandonados en este mundo?

www.nubar.com


Al vivir en un país mayoritariamente creyente, por años he observado como millones y millones de personas se postran ante la fé y le atribuyen tanto las cosas buenas como las malas que les suceden.

He visto hacer sacrificios que algunos considerarían incluso inhumanos para agradecer a Dios, a un santo, una virgen o a una versión local de Jesús que les hayan ayudado en algo; en la salud, en la familia o cualquier cosa que le pidieron. Y por otro lado cuando les suceden cosas que no les gustan, se preguntan que han hecho para recibir este castigo por parte de su Deidad.

Alrededor del mundo existen un incontable número de religiones, pero independientemente de la religión de la que se hable, en ellas los individuos encuentran que no están solos en el mundo, que siempre hay un Dios que está observando su comportamiento y que deben de hacer méritos para serle agradable.

En este blog hemos hablado sobre el poder de la mente de los seres humanos, tomando una postura en la que afirmamos que cuando el hombre se lo propone, utilizando sus ideas y convirtiéndolas en hechos puede lograr grandes cosas. Aquel que lucha, que piensa, que reta, que se atreve será aquel que se mejore a sí mismo pero que sobretodo que contribuya a la humanidad.

Y el punto en este post es cuestionar a mis compañeros escritores, pero sobretodo a aquellos que nos hacen favor de leernos cuál es su postura referente a este tema. Yo me pregunto ¿Qué pasaría si como seres humanos asumiéramos que estamos solos en este mundo (me refiero a que no hay una Deidad que nos ayude en nuestras actividades) y que está en nuestras manos ser mejores y obtener mejores resultados?

Mi punto de vista es que seríamos una mejor humanidad, todos asumiríamos que tenemos que poner manos a la obra, que tenemos una responsabilidad en mayor o menor grado y que de todos depende que funcionemos adecuadamente. Podríamos acabar con esa postura conformista en la que se cree que no se puede hacer nada para cambiar las cosas, surgiría una sinergia entre los esfuerzos y las ideas de todos.

Dejaríamos de echarle la culpa a “Dios” de nuestros fracasos, podríamos levantarnos de ellos y seguiríamos adelante aprendiendo de ellos, los afrontaríamos con valentía asumiendo nuestra propia responsabilidad.

Me despido pidiéndoles que mediten las palabras de Víctor Frankl “No le preguntes a la vida: respóndele”